Tierra de Dragones

En España la consultoría estratégica y el marketing político se encontraban en 1972 en una situación de vacío absoluto. Empleo el término con toda la intención puesto que el vacío absoluto no existe. De acuerdo con mecánica cuántica es un error pensar en cualquier vacío físico como un absoluto espacio vacío. El vacío absoluto no está pues verdaderamente vacío sino que contiene ondas electromagnéticas fluctuantes y partículas que saltan adentro y fuera de la existencia. Creo que esta definición se ajusta perfectamente a lo que en 1972 podía existir en España respecto a lo que hoy en día tenemos normalizado como consultoría. Más aún creo que represento una prueba fehaciente de lo que representaron en ese momento las ondas electromagnéticas de las que ahora habla la mecánica cuántica.

Lo cierto es que 1972 emprendí un camino que, a todas luces, se dibuja incierto. Aquella España no tiene nada que ver con la de ahora. Actualmente la toma de decisiones parece algo inherente a nuestra cotidianeidad. Digamos que por aquel entonces las cosas se movían más lentamente. Aún así todo el aprendizaje y experiencia vital que había acumulado hasta ese momento me indicó que aquel instante era el oportuno para avanzar profesionalmente por mares ignotos.  En esa tierra de dragones metafórica emprendí una carrera que, casi sin darme cuenta, se extiende a lo largo de 40 años.

Dicen que cuando envejecemos la belleza se convierte en una cualidad interior. No lo sé. La experiencia me recuerda que, en realidad, se dicen muchas cosas sin sentido. Si tengo que atenerme a un aserto o a una realidad con la que verdaderamente sentirme cómodo lo único que me viene realmente a la cabeza es que hoy sigo sintiendo la misma inquietud, los mismos nervios exultantes que sentí en aquel lejano año de 1972 cuando decidí hacer del pensamiento y de la reflexión intelectual mi carrera.

Esa es la grandeza que, de verdad, quiero compartir con todos. Todavía hay tierra de dragones, mares ignotos y espacios por descubrir.